Ana está sentada sobre una banqueta, al lado del bar. Bebe whisky. Osvaldo ingresa desde el interior del departamento. Renguea. Camina con la ayuda de un bastón.
ANA: ¡Qué tipazo que resultó ser Garmendia!
OSVALDO: ¿Qué?
ANA: Garmendia.
OSVALDO: ¿Quién?
ANA: Tu doctor, Osvaldo. ¡Se acaba de ir!
Silencio.
OSVALDO: Acá no estuvo ningún doctor.
ANA: ¿Me estás hablando en serio?
OSVALDO: ¿Nico?
Silencio.
ANA: Está en la escuela.
Ana termina de beber el vaso de whisky. Se sirve otro whisky.
OSVALDO: Así nunca vas a llegar a ninguna parte.
ANA: No me jodas, Osvaldo. Estoy cansada.
OSVALDO: Si trabajaras un poco más en lugar de tomar. No es mucho el talento que tenés.
Ana ríe.
ANA: ¡Te amé, hijo de puta! ¡Te amé! Que es mucho más de lo que esa yegua te va a dar.
OSVALDO: ¡Lo decís mal! Tenés que poner más énfasis en
ANA: ¡En el verbo! Ya lo sé, Osvaldo. El verbo es el elemento más importante de la oración. ¡Y yo me dedico a hacer mierda la oración! Es mi sistema para trabajar el personaje, viste. ¡Y me cago en el verbo!
OSVALDO: Estás borracha.
ANA: ¡Estoy podrida!
OSVALDO: ¡No entendés nada!
ANA: ¡Sí que entiendo! Escuchá. Bebo. Es un verbo, ¿no? Eructo. Respiro. Hablo. ¡Grito! Lloro. Pataleo. Aplaudo. Lloro. Recuerdo. Lloro. Amo. Lloro.
OSVALDO: ¿Dónde está Nico?
ANA: Se quedó a dormir en la casa de Luciano. Lo llevé mientras Garmendia te revisaba.
OSVALDO: Acá no estuvo ningún doctor. ¡Dejá de mentir!
ANA: ¡Miento! Ahí tenés otro verbo. Y decime, Osvaldo. ¿De qué sirve tanto énfasis en un verbo que nunca te atreviste a mostrar?
OSVALDO: ¡Creo haber publicado lo suficiente como escritor!
ANA: ¡Mis textos! Todos los que escribiste pensando en mí. Una creación sin sentido. Palabra que sobra. ¡Verbo inútil!
OSVALDO: Estás borracha, Ana.
ANA: Estás enfermo, Osvaldo.
OSVALDO: ¡Mentira!
ANA: Por eso viene Garmendia.
OSVALDO: ¡Acá no vino ningún doctor!
ANA: ¡Te olvidás de las cosas!
OSVALDO: ¡Borracha!
ANA ríe. Deja el vaso sobre el bar.
ANA: Tenés razón. Mejor te doy la medicación.
OSVALDO: ¡No! Hoy no quiero pastillas.
ANA: No podés dejar de tomarlas.
OSVALDO: ¡No quiero pastillas!
ANA: ¡Osvaldo, te olvidás de las cosas!
OSVALDO: ¡Mentira! ¡Dónde está mi hijo!
Silencio.
ANA: Nicolás está muerto.
OSVALDO: Mentira, hija de puta. ¡Mentira!
ANA: ¡Qué tipazo que resultó ser Garmendia!
OSVALDO: ¿Qué?
ANA: Garmendia.
OSVALDO: ¿Quién?
ANA: Tu doctor, Osvaldo. ¡Se acaba de ir!
Silencio.
OSVALDO: Acá no estuvo ningún doctor.
ANA: ¿Me estás hablando en serio?
OSVALDO: ¿Nico?
Silencio.
ANA: Está en la escuela.
Ana termina de beber el vaso de whisky. Se sirve otro whisky.
OSVALDO: Así nunca vas a llegar a ninguna parte.
ANA: No me jodas, Osvaldo. Estoy cansada.
OSVALDO: Si trabajaras un poco más en lugar de tomar. No es mucho el talento que tenés.
Ana ríe.
ANA: ¡Te amé, hijo de puta! ¡Te amé! Que es mucho más de lo que esa yegua te va a dar.
OSVALDO: ¡Lo decís mal! Tenés que poner más énfasis en
ANA: ¡En el verbo! Ya lo sé, Osvaldo. El verbo es el elemento más importante de la oración. ¡Y yo me dedico a hacer mierda la oración! Es mi sistema para trabajar el personaje, viste. ¡Y me cago en el verbo!
OSVALDO: Estás borracha.
ANA: ¡Estoy podrida!
OSVALDO: ¡No entendés nada!
ANA: ¡Sí que entiendo! Escuchá. Bebo. Es un verbo, ¿no? Eructo. Respiro. Hablo. ¡Grito! Lloro. Pataleo. Aplaudo. Lloro. Recuerdo. Lloro. Amo. Lloro.
OSVALDO: ¿Dónde está Nico?
ANA: Se quedó a dormir en la casa de Luciano. Lo llevé mientras Garmendia te revisaba.
OSVALDO: Acá no estuvo ningún doctor. ¡Dejá de mentir!
ANA: ¡Miento! Ahí tenés otro verbo. Y decime, Osvaldo. ¿De qué sirve tanto énfasis en un verbo que nunca te atreviste a mostrar?
OSVALDO: ¡Creo haber publicado lo suficiente como escritor!
ANA: ¡Mis textos! Todos los que escribiste pensando en mí. Una creación sin sentido. Palabra que sobra. ¡Verbo inútil!
OSVALDO: Estás borracha, Ana.
ANA: Estás enfermo, Osvaldo.
OSVALDO: ¡Mentira!
ANA: Por eso viene Garmendia.
OSVALDO: ¡Acá no vino ningún doctor!
ANA: ¡Te olvidás de las cosas!
OSVALDO: ¡Borracha!
ANA ríe. Deja el vaso sobre el bar.
ANA: Tenés razón. Mejor te doy la medicación.
OSVALDO: ¡No! Hoy no quiero pastillas.
ANA: No podés dejar de tomarlas.
OSVALDO: ¡No quiero pastillas!
ANA: ¡Osvaldo, te olvidás de las cosas!
OSVALDO: ¡Mentira! ¡Dónde está mi hijo!
Silencio.
ANA: Nicolás está muerto.
OSVALDO: Mentira, hija de puta. ¡Mentira!